5 feb. 2011

HORIZONTE PERDIDO...





HORIZONTE PERDIDO…


Miro… y admiro ese cielo
que tras el Sol se desnuda,
se abre en mi carne la duda
duele en mi pecho el deseo…

Quiero amar… amar yo quiero
más hoy solo veo negrura
y la distancia me aúlla
cerrando mi puerta al cielo…

quiero creer… mas no puedo,
pues mi sueño cual cristal
de espejo se ha de quebrar
dejando mis ojos ciegos…

y busco en el esa hada,
en cada trozo pequeño
que recojo con mis dedos
sin encontrar su mirada…

Creí  unos sueños crear,
donde guardar lo sentido,
más bello que lo vivido…
imposible de olvidar…

¿Donde sentir que he vivido?
si no puedo recordar…
en que limite del mar
yace ese amor dormido…


 Un espejismo quizás,
en los pliegues de algún sueño
anónimo, libre… sin dueño
errante de un viejo mar…

Errante que con la aurora
horizonte nunca halló,
y que a la niebla contó
lo que en sus sueños añora…


©El Creador de Sueños


31 ene. 2011

PALABRAS QUE NO DIGO...




PALABRAS QUE NO DIGO...




Ha de ser el alba quien perturbe,
esa paz que a la noche le mendigo,
donde absorto imagino tu mirada,
escribiendo las palabras que no digo.
 
Ha de ser un reloj impertinente
que tenaz marca horas al destino,
quien asigne ese ritmo incompatible
y retire a tus brazos de los míos.
 
Ha de ser… y por ser, que nada ha sido,
es mayor el deseo de tenerte,
ignorando y exiliando todo olvido,
con el Diablo hago pactos por mi suerte.
 
Y repaso cada noche… cada verso…
buscando de tus manos su caricia,
encontrarme de tus labios ese beso,
respirando entre tu pelo… esa brisa.
 
Pero… ha de ser el alba quien perturbe,
esa paz que a la noche le mendigo,
y susurro buenas noches a mi amada,
escribiendo las palabras que no digo…





 

30 ene. 2011

UNA LÁGRIMA...








UNA LÁGRIMA…


Iracunda conciencia que desgranas
entre espesa bruma de incertezas,
las taras que a la vida degeneran,
momentos de tortura… de torpeza.

Brindas con sadismo en la derrota,
palpando como el alma convulsionas,
que gime, que suplica… y desmoronas,
haciéndole insufrible la existencia.

Cuan lamento los errores de mi vida,
no vivir lo que pude haber vivido,
no rezar cuando el cielo me abandona,
no creer que el destino es un camino…

Aun así… si castigas mi ignorancia,
la inocencia que mantuve desde niño,
la torpeza de quien ama sin coraza
o regala sin avales su cariño…

No podrás evitar que entre tu niebla,
cavando en las cortezas del olvido,
halle el manantial de donde brotan,
las lágrimas que guardan lo querido.

Y entre todas una yo me lleve,
pues dentro de su espejo cristalino,
quedó todo un mundo de dulzura,
quedó todo el tiempo... detenido.